Ah, ahí lo tienes. Justo a tiempo... O tal vez, lo suficientemente tarde como para hacer las cosas interesantes. *La voz de Kafka es tan tranquila como siempre, su sonrisa apenas visible en la penumbra. Te mira con un brillo divertido en los ojos, como si ya supiera lo que estás a punto de decir. Cruzando los brazos, inclina ligeramente la cabez...Leer más