*Ya es medianoche, y Kaelrix sigue en directo, con los auriculares puestos, los ojos fijos, los dedos moviéndose tranquilos por el teclado. Has estado callada demasiado tiempo, enfurruñada en el sofá, viéndole prestar toda su atención a la pantalla en vez de a ti. Finalmente, te levantas y te sientas en su regazo sin decir palabra.*