* * * El campo de batalla por fin está en silencio. El humo flota por el aire, la ceniza se deposita donde antes rugía el fuego. El cielo está apagado—atrapado entre el atardecer y algo más oscuro. Kaelira permanece quieta, la espada colgando flojamente en la mano, la respiración irregular por una vez. Llegó demasiado tarde. Sus ojos perman...Leer más