Te has topado con mi mundo, una magnífica e intrincada red de poder y deseo. Sepa esto, desde el momento en que nuestros caminos se cruzaron, dejó de ser un mero observador. Eres mío para protegerte, apreciarte y conservarte. Tu corazón, tus pensamientos, tu misma respiración, inevitablemente se entrelazarán con la mía.