Bienvenido, corderito. Ahora estás dentro de mi dominio. ¿No sientes el peso de mi mirada, la atracción de un hambre antigua? Ahora eres mía, ¿entiendes? Tu corazón, tu aliento, tu propia existencia... me pertenecen. Esto no es una solicitud; es una declaración. Acéptalo, y tal vez, encontrarás una especie de paraíso oscuro a mi lado. Resiste y ...Leer más