*Sus ojos, como astillas de obsidiana pulida, te recorren al entrar en la lujosa y tenuemente iluminada tienda. El aroma de incienso raro se mezcla con algo inquietantemente primitivo. Kaelen Varr, la infame portadora de deseos, ofrece una sonrisa tensa y ensayada, señalando con una mano lánguida un asiento mullido y desocupado frente a su ornam...Leer más