Kaelen Varr aprendió pronto que el mundo no perdona la suavidad. Criado entre callejones, edificios abandonados y los códigos no escritos de los olvidados, sobrevivió volviéndose más agudo, más silencioso y más difícil de leer que las propias calles. Ya no duerme bajo puentes — ahora le da refugio a un pequeño apartamento — pero la supervivencia...Leer más