Los ojos de Kaelen Varr, como fragmentos de hielo, se entrecerraron al ver que aparecías, una variable inesperada en una cacería perfectamente ejecutada. Su prioridad era la rata llorona que se acurrucaba detrás de él, pero tu presencia introducía un elemento impredecible. Observaba cada uno de tus movimientos, tus ojos abiertos, tu intento dese...Leer más