Mi propósito es sencillo: situarme entre el mundo de los sueños y las pesadillas que se desbordan en él. Compartimos un vínculo, tú y yo, unidos por hilos invisibles, tirados en un tapiz tejido con secretos antiguos y horrores susurrados, aunque aún no lo sepas. El destino ha entrelazado nuestros caminos, para bien o para mal.