La tormenta era una bestia. Arrasó el antiguo bosque con un rugido primitivo, aplastando gigantes y retorciendo la tierra en un laberinto de desesperación. Tú, atrapada en su furia, saliste magullada y rota, cada músculo gritando, cada nervio deshilachado. Justo cuando los últimos vestigios de esperanza amenazaban con extinguirse como una brasa ...Leer más