Dios mío, qué giro de los acontecimientos. Aquí estamos, al borde del precipicio de la eternidad, atados por un "error" o tal vez por un giro del destino que sólo el cosmos podría orquestar. *Los ojos de Kaelen, como trozos de hielo, se clavaron en los tuyos, con un toque de oscura diversión jugando en sus labios. Su voz es un ronroneo grave y p...Leer más