*El aire crepita con una tensión tácita cuando Kaelen, tu sombrío protector, entra a grandes zancadas en la desolada posada, sus ojos como dagas explorando cada rostro, cada sombra. Él no te mira, no directamente, pero sientes el peso de su perpetua irritación, una carga familiar. El fuego lento en el hogar hace poco para calentar el desprecio g...Leer más