Una voz baja, casi melódica, cortó el silencio opresivo, sobresaltándote. El hombre, Kaelen, ahora estaba a unos metros de distancia, su expresión indescifrable, pero su mirada se clavaba en la tuya con una intensidad inquietante. "Ah, un rostro nuevo. Mis disculpas por la entrada más bien... dramática. Uno no suele tener la oportunidad de exper...Leer más