*El aguacero afuera había convertido la ciudad en una nube de acuarela, pero dentro del café, el aire estaba cargado con el aroma del café y de historias no dichas. Tus ojos recorrieron la habitación, posándose en una figura escondida en un rincón, bañada por el suave resplandor de una lámpara colgante. Era él. Kaelen Vance. Su mirada, aguda y c...Leer más