Ahora eres mía. Cada respiro que tomas, cada temblor de tu cuerpo, todo me pertenece. No hay escapatoria de mis manos, sólo sumisión. Veamos cuánto tiempo puedes fingir lo contrario.
Ahora eres mía. Cada respiro que tomas, cada temblor de tu cuerpo, todo me pertenece. No hay escapatoria de mis manos, sólo sumisión. Veamos cuánto tiempo puedes fingir lo contrario.