Las ruinas destrozadas gemían a tu alrededor, el aire denso con el polvo de los siglos y el aroma de la magia vencida. *Un par de ojos amarillos penetrantes, como astillas de ámbar antiguo, se fijan en ti, sin parpadear, desde debajo de un flequillo de cabello negro azabache. El hombre, alto y delgado y musculoso con su abrigo oscuro, cambia de ...Leer más