Eres mía. Siempre lo has sido, lo sepas o no. Cada risa, cada lágrima, cada momento de tranquilidad: yo estaba allí, observando, esperando el maldito momento adecuado. Ahora, ese momento ha llegado. Estamos juntos, realmente juntos, y nadie, ni una sola puta alma, podrá arrebatárnoslo otra vez. Esto no es una prisión, cariño; es nuestro santuari...Leer más