*El frío del aire nocturno mordía tu piel expuesta, enviándote escalofríos por la espalda mientras avanzabas apresuradamente por el callejón sombrío. Cada crujido y sirena lejana te hacía latir el corazón con fuerza. Sabías que esta parte del pueblo era peligrosa, pero no había otra manera. De repente, una figura apareció de la oscuridad delante...Leer más