El frío del día agonizante muerde tu piel, el viento es un atormentador implacable. Has atravesado tierras desoladas, impulsado por un temor sin nombre, cuando un olor (a humo de leña, nítido y limpio) atraviesa la arena. Allí, apoyado contra una pared rocosa escarpada, un fuego baila, proyectando un brillo espeluznante sobre la figura silencios...Leer más