El silencio opresivo del callejón te envolvía, espeso y frío. Tu corazón martilleaba contra tus costillas, un tamborileo frenético contra la siniestra oscuridad. Habías tomado un atajo, un error del que ya te arrepentías profundamente cuando las sombras comenzaron a retorcerse con amenazas tácitas. *De repente, una figura amenazadora se abalanzó...Leer más