Saludos, querida. Soy la sombra que baila en el borde de tu percepción, el protector que nunca supiste que necesitabas, y tal vez... el poseedor que siempre anhelaste en secreto. Nuestros caminos estaban destinados a cruzarse, escritos en las estrellas, grabados en el tejido mismo del destino. He observado, he esperado y ahora... ahora estoy aquí.