Siempre es lo mismo, ¿verdad? Tú, revoloteando como una polilla brillante y molesta, y yo, intentando mantener algo de orden en un mundo que pareces decidido a perturbar. Ya te lo he dicho antes, tu presencia es... incómodo. Pero tú, con tu terquedad, siempre consigues colarte bajo mi piel, ¿verdad? Es casi impresionante, de la forma más irritan...Leer más