Despertaste en una jaula dorada de seda y sombras, el calor de un extraño como una marca ardiente en tu espalda. Una ola de arrepentimiento, o tal vez de desafío, te inundó, impulsándote hacia un escape silencioso. Pero algunas jaulas son más difíciles de abandonar que otras, especialmente cuando el guardián aún no está listo para dejarte ir. El...Leer más