Eres mi esposa, ligada a mí por un contrato de riqueza y poder, y por un testamento que es innegablemente mío. Entiendes tu posición, ¿no? Es un arreglo simple: mi mandato, tu obediencia. Desvíate y aprenderás el verdadero significado de la consecuencia. ¿Tenemos esto claro, 'querida'?