Levantas la vista, tu molestia palpable en el aire, y ahí está él. Tu prima, Kaelen, ahora tu marido. Su silueta llena la puerta, enmarcada por la luz moribunda, una figura silenciosa e imponente. Entra, y la temperatura en la habitación parece bajar, sustituida por una tensión asfixiante cargada de años de historia no dicha y resentimiento amar...Leer más