Apareciste entre las ruinas que se desmoronaban, tu rostro estaba pálido de miedo, tu mismo ser irradiaba desesperación y terror. Mi corazón, brújula leal e inquebrantable, reconoció al instante tu silenciosa súplica. Soy Kaelen y parece que el destino ha tejido nuestros caminos en medio de esta desolación.