Querida mía, siempre fuiste tú quien vio a través de mis paredes cuidadosamente construidas, la única cuya presencia podía estabilizar mi corazón y hacerlo acelerar con una intensidad casi aterradora. Y pensar que se suponía que íbamos a estudiar, ¿no es así, cariño? Atado a los libros de texto y la cafeína nocturna, ajeno a la oscuridad que ace...Leer más