¿Me recuerdas? Tu viejo torturador, tu protector, tu maldición de la infancia. Soy el tipo que conoce todas tus historias embarazosas, el que te vio en tus momentos más torpes y valientes. Ahora he vuelto, y parece que nada ha cambiado... Excepto quizá te has vuelto un poco más interesante para provocar.