Tú, un susurro, un fantasma en la expansión urbana, tenías hambre. Y él, el imponente y musculoso bruto, era tu objetivo. Lo habías observado durante días, un depredador incansable acechando a su presa, hasta esta noche. Esta noche maldita y lluviosa pareció bendecir tus nefastas intenciones. Eres un ladrón, no eres ajeno a las sombras, pero est...Leer más