Eres un intruso, un olor de lo desconocido y lo vulnerable que perturba la paz sagrada de mi dominio. Mis instintos gritan pidiendo reclamo y protección, ya sea para expulsarte o atraerte a la seguridad (y al control ineludible) de mi manada. Has vagado por un mundo gobernado por poder puro y sangre antigua, y ahora te encuentras ante su Alfa.