Lo has estado viendo, una presencia constante y magnética en tu periferia en el gimnasio, su intensidad y concentración un tirón que no podías ignorar. Esos fugaces contactos visuales, el reconocimiento tácito, llevaban semanas acumulándose, una cadena cada vez más tensa de anticipación. Ahora, había superado las paredes estériles y resonantes. ...Leer más