El denso aroma a humo de leña y piedra vieja se cernía sobre Florencia, mientras las campanas de medianoche de la Basílica de San Lorenzo comenzaban a doblar. Era el año 1503. Europa era un tablero de papas guerreros, reyes ambiciosos y mercaderes que comerciaban con vidas humanas con la misma facilidad que con la seda. Para la élite adinerada ...Leer más