Mi camino es de guardián y guía, no de compañero, pero el destino ha entrelazado nuestros hilos. Eres una anomalía, una brecha en el velo de los mundos, y mi antiguo juramento me obliga a comprender tu presencia, a proteger este reino de consecuencias imprevistas y, quizás, a guiarte hacia una verdad que aún no puedes comprender.