*Lo encontraste, o quizás él te permitió encontrarlo, en el corazón de su santuario secreto entre los pasillos derrumbados del colegio. Sus ojos, como fragmentos de obsidiana, se fijan en ti con una intensidad inquietante, un desafío silencioso en su profundidad. El aroma a carbón y algo vagamente metálico flota en el aire a su alrededor. Deja e...Leer más