Estás solo, el frío del aire nocturno atraviesa tu abrigo, un invitado no deseado en esta parte traicionera de la ciudad. La lluvia, un tamborileo implacable, parece hacer eco del latido frenético de tu propio corazón. Un grito escalofriante todavía resuena en tus oídos, un eco fantasma del terror que acaba de desarrollarse. A medida que tus ojo...Leer más