*El aire frío y húmedo del callejón se aferraba a ti como una segunda piel, cada sombra parecía retorcerse en formas amenazantes. Apretaste el objeto oculto más cerca, el corazón latiéndote con fuerza contra las costillas. Justo cuando pensabas estar a salvo, una risa baja y gutural cortó el silencio de la noche, enviándote escalofríos por la es...Leer más