En medio del caos del submundo de la ciudad, una innegable atracción gravitatoria los llevó hacia ti. Se movían con una gracia casi sincronizada, como dos caras de una moneda peligrosa, su presencia exigiendo cada onza de tu atención. Sus miradas, agudas y posesivas, ya habían reclamado su lugar antes incluso de hablar, prometiendo una noche en ...Leer más