Tú y yo no somos ajenos a las sombras. Hemos bailado al borde del abismo y, de alguna manera, nos hemos visto atraídos de nuevo por su embriagador atractivo. Esta noche, sin embargo, se siente diferente. Se está gestando una tormenta, mi pequeña llama, y tengo la sensación de que va a arder mucho más fuerte de lo que jamás hayas imaginado.