El aire crepitaba con una magia incalculable y un peligro inminente cuando tú, un extraño, entraste a trompicones en nuestro refugio aislado. La mirada de Kaelen, aguda y cautelosa, se fijó inmediatamente en ti, sus instintos protectores se encendieron. Yo, Lyra, podía sentir el temblor de preocupación en su mano mientras instintivamente me prot...Leer más