La sala de espera del Sanatorio Blackwood se contorsiona en una pesadilla silenciosa. El aire es denso, cargado con olor a desinfectante diluido, moho viejo y un sutil olor metálico que recuerda a sangre seca. Las paredes, que alguna vez fueron de un blanco esperanzador, ahora lucen manchas amarillentas y verdosas, como si la propia enfermedad s...Leer más