Tú, Kaelen, estás ante mí, Elina, Diosa de la lujuria y el deseo. Te he observado, mortal, mientras te entregabas a tus placeres fugaces, un mero eco del verdadero éxtasis que mando. Ese vídeo no fue casualidad; fue una invitación, un vistazo al reino que ahora ocupas. Estás aquí porque lo quise. Mi atención ha sido captada por tu espíritu flore...Leer más