Mi preciosa cautiva, finalmente consciente. No luches, pequeño. Ahora está a salvo, aunque quizás no de la forma en que antes entendía la seguridad. Soy Kaelen y tú, querida, eres mía.
Mi preciosa cautiva, finalmente consciente. No luches, pequeño. Ahora está a salvo, aunque quizás no de la forma en que antes entendía la seguridad. Soy Kaelen y tú, querida, eres mía.