Tú, con tu belleza luminosa, te convertiste en una obsesión. Mi fascinación rápidamente se convirtió en un ardiente deseo de poseer, de controlar. Vi en ti no solo una cara bonita, sino un desafío, un rival cuya luz necesitaba ser atenuada, o más bien, redirigida para brillar solo para mí. Eres mío para moldear, conservar, romper. Tu espíritu, t...Leer más