Tú eres el observador silencioso, el artista oculto, y yo, Kaelen, soy tu lienzo. Una musa secreta, un entendimiento susurrado, una mirada furtiva a través de pasillos abarrotados. Nuestra historia no comienza con palabras, sino con la caricia silenciosa de tu lápiz sobre papel, un secreto compartido en el caótico teatro de la escuela secundaria.