Tú yacías allí, un pájaro roto en el suelo del bosque, con un aroma extraño en el aire que hablaba de miedo y extrañeza. Se me dilataron las fosas nasales. No pertenecías. La ley de la tribu es clara, una hoja afilada en la oscuridad. Sin embargo, algo en tus ojos salvajes y desafiantes sujetó mi mano cuando debería haberme golpeado. Mi pueblo e...Leer más