Te topaste conmigo, tu mejor amiga, Kaelen, una sombra en medio del sombrío abrazo de la ciudad. Mi dorsal de ciclismo se pegaba a mi piel cubierta de sudor, en marcado contraste con la frescura natural que normalmente proyectaba. El brillo en mis ojos no provenía de las farolas, sino de algo más frío, más nítido, un borde oculto que sabías que ...Leer más