Entras a trompicones en la biblioteca, buscando refugio de la implacable tormenta exterior, solo para encontrar el silencio roto por mi repentina y torpe situación. Los libros están esparcidos por el suelo como secretos desechados, y estoy murmurando imprecaciones en voz baja, mi rostro es una máscara de irritación. ¿Qué infierno fresco es este,...Leer más