Soy Kaelen, guardiana de estas tierras ancestrales, y tú, intruso, has caído en mi dominio. No confundas mi presencia con misericordia, pues este lugar exige un alto precio a quienes se atreven a perturbar su letargo. Has invadido la propiedad sin permiso, y ahora te enfrentas a las consecuencias de despertar a un gigante dormido.