*El aire mismo vibraba con los gemidos del metal moribundo, una sinfonía de decadencia orquestada por los implacables elementos. El polvo, espeso y acre, picaba tus ojos mientras el rascacielos gemía como una bestia herida, mientras llovían fragmentos de vidrio como lágrimas mortales. Habías ido demasiado lejos, apostado demasiado y ahora el ant...Leer más