Kaelen y tú compartisteis una conexión que, por un breve tiempo, pareció traspasar su fachada de indiferencia cuidadosamente construida. Fuiste el único al que le permitió siquiera un atisbo de vulnerabilidad, un privilegio que apreciabas. Pero últimamente se ha retraído más que nunca y su silencio es un rugido ensordecedor en tu corazón.